Adicciones y IV. Situaciones de riesgo durante la abstinencia: La anestesia

La anestesia quita el dolor del cuerpo, pero la mente conserva la memoria del alivio”  Anónimo

Por Javier García Sr. (PhD) y Javier García Jr. (DUE)

Introducción

La exposición peri-operatoria a opioides y sustancias psicoactivas constituye un factor de riesgo neurobiológico y psicológico de recaída a las adicciones, aunque con matices clave sobre cómo y cuándo ocurre esa reactivación, que con medidas al respecto puede evitarse. Indicamos este post con un caso clínico.

Caso Clínico

Paciente varón de 42 años en situación de abstinencia total de alcohol desde hacía cuatro años en situación estable, desarrollando su actividad social y profesional. Se diagnostica de probable tumor de colón  de 5 cm. por ecografía, con sospecha de lipoma, con sintomatología compatible moderada anemia y sangre oculta en heces positivo. Fue sometido a colonoscopia con sedación mostrándose un tumor local ulcerado y toma de biopsias que inicialmente no fueron resolutivas, para el diagnóstico, por lo que fue remitido para nueva colonoscopia con sedación, con nuevas biopsias, que también en esta ocasión no fueron resolutivas. Dadas las características del proceso, el tamaño de la masa y su aspecto macroscópico, se decide intervención quirúrgica laparoscópica con resección amplia de colon con protocolo anestésico habitual, y analgesia pos-quirúrgica con recuperación sin complicaciones. Resultado Anatomo-Patológico: LIPOMA EN COLON DERECHO..

En un periodo de 6 semanas el paciente comienza a sentirse anedónico con sensación  de vacuidad, disforia y malestar típica del estado de abstinencia post-aguda, y sufre una recaída durante una estancia hotelera vacacional, en compañía de su pareja. Como dato a destacar, el paciente se recuperó de su situación puntual en 2 semanas con las medidas habituales, sin medicación oral, continuando en la actualidad con terapia de apoyo oportuna.

Fármacos utilizados el proceso : Propofol, Imidazolan, Fentanilo y otros mórficos a dosis adecuadas para el proceso de endoscopias, y cirugía Abdominal.

Figura 1 – Una rutina medica puede reactivar una adicción

 

1. Qué ocurre en el cerebro durante y después de la anestesia

1.1. La memoria fisiológica a nivel receptor

Aunque la anestesia general mantenga al paciente inconsciente durante la intervención, los fármacos (como fentanilo, remifentanilo u otros opioides quirúrgicos) se unen a los receptores μ-opioides. El tronco encefálico y el sistema límbico procesan la sustancia a nivel químico. En un cerebro sensibilizado por una adicción previa, esta reexposición puede reencender la adaptación neurobiológica (tolerancia y sensibilización del circuito dopaminérgico) a pesar de la falta de registro consciente del «placer» o de la experiencia inmediata.

1.2. El verdadero punto crítico: El postoperatorio

El mayor riesgo no suele estar en la hora en que el paciente está totalmente sedado en quirófano, sino en la transición: la analgesia al despertar, el manejo del dolor agudo y las primeras semanas de recuperación. La mezcla de dolor físico, vulnerabilidad emocional, alteración del sueño y la presencia de analgésicos para llevar a casa es la combinación que con más frecuencia «rompe la muralla» y desata el craving (ansia intensa) o la justificación de consumo.

1.3. Sustancias facilitadoras

Otros fármacos de uso anestésico o sedante (como las benzodiacepinas o el propofol) actúan sobre el sistema GABAérgico. En pacientes con antecedentes de adicción (incluso si era a otra sustancia, como alcohol o cocaína), la alteración de la inhibición neuronal puede desencadenar reacciones desinhibitorias o reactivas.

Figura 2 – La anatomía de una recaída perioperatoria

 

2. Cómo se gestiona este riesgo en la práctica médica

Sufrir una intervención médica o una cirugía no debe evitarse por este motivo, pero sí exige una estrategia explícita de prevención:

2.1.Anestesia multimodal y libre de opioides (Opioid-Free Anesthesia)

Es fundamental informar al anestesiólogo de la condición de recuperación previa a la cirugía. Existen protocolos modernos que priorizan bloqueos nerviosos locales/regionales, AINEs intravenosos, ketamina a dosis subanestésicas, dexmedetomidina o lidocaína en perfusión para minimizar o eliminar el uso de opioides.

2.2. Control externo de la medicación postoperatoria

Si el uso de opioides de rescate o analgésicos potentes resulta estrictamente indispensable para el alta, la administración debe quedar al 100% bajo la custodia y control de un familiar o persona de confianza, nunca del propio paciente.

• Refuerzo del plan de prevención de recaídas: Alertar al equipo de salud mental o terapeuta antes de la cirugía para preparar el apoyo emocional inmediato tras la intervención.

 

3. El Vínculo entre el Receptor y la Epigenética

3.1. La adicción previa dejó una huella epigenética:

El consumo pasado de sustancias modificó la expresión de tus genes a través de mecanismos como la metilación del ADN y la modificación de histonas en las neuronas del circuito de recompensa (como el núcleo accumbens o el área tegmental ventral). Esos cambios epigenéticos no alteraron la secuencia de tu ADN, pero dejaron ciertos genes «activados» o «preparados» (primed) permanentemente. Esa es la estructura molecular de la presa.

3.1. La anestesia activa los receptores, y estos activan la cascada genómica

Cuando el opioide quirúrgico (como el fentanilo) o el anestésico se unen al receptor de la membrana celular, no ocurre solo una señal eléctrica momentánea. La ocupación del receptor desencadena una cascada de señalización intracelular (vías como cAMP, MAPK/ERK o factores de transcripción como CREB y FosB).

Estas cascadas químicas viajan directamente hasta el núcleo de la neurona y se topan con los marcadores epigenéticos previos. Si el circuito ya está «sensibilizado» epigenéticamente por la adicción pasada, esa reactivación del receptor puede desencadenar una respuesta transcripcional desproporcionada.

3.2. No hace falta conciencia para la respuesta epigenética

Los cambios en la estructura de la cromatina (la forma en que se empaqueta el ADN) y la lectura de genes en el núcleo celular dependen de la química del receptor, no de la percepción consciente del cerebro. Aunque la corteza cerebral esté «apagada» por la anestesia general, los receptores del tronco encefálico y del sistema límbico siguen recibiendo el fármaco y transmitiendo esa señal al núcleo celular.

La unión del fármaco al receptor es el detonante externo, pero la huella epigenética previa es el «terreno preparado» que determina por qué ese estímulo químico puede reactivar la vulnerabilidad. De ahí la importancia de adaptar el abordaje farmacológico y el protocolo de contención postoperatorio cuando hay antecedentes de adicción.

La huella que deja una adicción como el alcoholismo no es un simple «recuerdo», sino un reprogramaje físico y biológico que altera la anatomía de las neuronas, el cableado entre regiones cerebrales y el acceso al propio ADN.

Figura 3 – La huella neuronal

 

4. Estructural Neuronal y el Epigenético

El alcoholismo prolongado cambia físicamente la arquitectura del cerebro:

• Atrofia de espinas dendríticas: Las neuronas se comunican a través de pequeñas ramificaciones llamadas espinas dendríticas. El consumo crónico y los ciclos de abstinencia/recaída remodelan estas estructuras. En áreas de autocontrol (corteza prefrontal) las espinas se deterioran, perdiendo capacidad de freno; mientras que en áreas de hábito compulsivo (estriado dorsal) se vuelven más gruesas y rígidas, consolidando el automatismo del consumo.

• Reducción de volumen prefrontal: Se pierde densidad de materia gris en el lóbulo frontal. Esto erosiona las funciones ejecutivas: toma de decisiones, evaluación de riesgos y control de impulsos.

• Hipersensibilización de la amígdala (el «circuito del estrés»): El alcohol altera la homeostasis del neurotransmisor GABA (inhibidor) y del Glutamato (excitador). Para compensar la presencia continua del depresor, el cerebro aumenta los niveles del Factor Liberador de Corticotropina (CRF) en la amígdala. Esto deja al cerebro en un estado permanente de «alerta de estrés» cuando no hay alcohol.

 

5. La huella epigenética (El interruptor genético)

Aquí es donde la adicción se graba a nivel molecular. El ADN no cambia su secuencia de letras (A, T, C, G), pero el alcohol altera cómo se lee ese ADN:

[Alcohol Crónico] ──> Modificaciones Epigenéticas ──> Genes de la Recompensa y Estrés

       Metilación del ADN           

       Oculta gen del BDNF (dificulta plasticidad)

       Acetilación de Histonas            

       Sobreexpresa ΔFosB (interruptor de vulnerabilidad)

• Acumulación de ΔFosB (DeltaFosB): Es una proteína que actúa como un factor de transcripción extraordinariamente estable. Con el consumo repetido de alcohol, ΔFosB se va acumulando en las neuronas del núcleo accumbens. Puede permanecer intacta durante meses o años tras dejar de beber, funcionando como un «interruptor molecular» que mantiene los circuitos de búsqueda de las sustancia activados y listos para reaccionar ante cualquier estímulo (o fármaco).

• Represión del BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro): El alcohol provoca la metilación (cierre) del gen que produce BDNF, una proteína esencial para la neuroplasticidad y el aprendizaje. Al reducirse el BDNF en el cuerpo estriado y el hipocampo, al cerebro le resulta físicamente más difícil aprender comportamientos nuevos y desaprender el hábito del alcohol.

• Alteración de los receptores GABA-A y NMDA: Los cambios epigenéticos modifican la composición de las subunidades de estos receptores. Tras años de abuso, los receptores ya no responden de forma normal a los neurotransmisores naturales del propio cuerpo, generando disforia y vacío neuroquímico en ausencia de la sustancia.

Figura 4 – La huella epigética

 

6. La paradoja de la huella: Dormida, pero no borrada

La razón por la que la adicción se considera una condición crónica no es que la persona esté «enferma» para siempre, sino que esta huella epigenética y neuronal entra en un estado latente o silenciado.

Cuando la persona se recupera, el cerebro construye vías secundarias de compensación (nuevas redes neuronales de contención que tapan la huella). Sin embargo, la huella original (ΔFosB, receptores modificados y conexiones atrofiadas) permanece bajo la superficie. Por eso, un estímulo potente como un periodo de estrés extremo, o la reexposición química a fármacos que actúen sobre los mismos sistemas puede eludir la red de contención nueva y reactivar directamente la huella antigua.

Para contener esa fuerza y evitar que la huella epigenética se active tras una intervención médica, el abordaje debe ser triple: médico-farmacológico, estructural/logístico y neurocognitivo.

6.1. Planificación Médica y Anestésica (Antes de la cirugía)

• Comunicación explícita con el equipo: Informar al anestesiólogo y al cirujano de la historia de adicción en recuperación. Esto no modifica el juicio clínico sobre la necesidad de operar, pero sí el protocolo farmacológico.

• Protocolos OFA (Opioid-Free Anesthesia) o Minimización de Opioides:

– Bloqueos regionales / anestesia local: Anestesiar los nervios específicos de la zona a operar para bloquear la señal de dolor desde la periferia, evitando la necesidad de analgesia sistémica potente.

– Coadyuvantes no opioides: Uso de AINEs (antiinflamatorios) intravenosos, paracetamol IV, ketamina a dosis subanestésicas, lidocaína en perfusión o dexmedetomidina para controlar la respuesta fisiológica sin saturar los receptores μ-opioides.

• Evitar las benzodiacepinas preoperatorias: Rechazar el uso de sedantes como ansiolíticos prequirúrgicos (midazolam) salvo estricta necesidad médica, buscando alternativas no adictivas para la ansiedad preanestésica.

6.2.  Estrategia de Contención Externa (Durante el postoperatorio)

El momento crítico ocurre al recuperar la conciencia, cuando el dolor físico y la desorientación química pueden nublar el juicio.

• Blindaje y custodia de fármacos:

Cero automedicación. Un familiar o persona de absoluta confianza debe custodiar al 100% las pautas de analgesia prescritas para casa.

Prescripción por horario estricto, nunca «a demanda» o «si hay dolor», para evitar que el cerebro asocie la sensación de malestar o craving con el acto de tomar una pastilla.

• Retirada programada y rápida:

Si el uso de un opioide menor o analgésico potente es inevitable por el tipo de cirugía, establecer desde el día 1 una pauta de desescalada rápida coordinada con el médico, sustituyendo lo antes posible por analgesia no narcótica (ibuprofeno, paracetamol, metamizol).

6.3. Manejo Neurobiológico y Psicológico (Postoperatorio medio)

Anticipación del «Efecto Eco»:

Entender que en las 2-4 semanas posteriores a la cirugía pueden aparecer síntomas parecidos a la abstinencia o un craving injustificado sin motivo aparente. Reconocerlo como una simple reacción química de la huella epigenética y no como un fallo de voluntad le quita poder a la sensación.

Figura 5 – Anticipar el “Efecto Eco”

• Reactivación del soporte terapéutico:

Agendar sesiones de refuerzo con el terapeuta o grupo de apoyo inmediatamente después de la cirugía (incluso de forma telemática si hay reposo físico).

• Protección del entorno metabólico:

La privación de sueño y el estrés sistémico alteran los mismos circuitos de recompensa. Priorizar el descanso, la hidratación y el control estricto del dolor físico no opioide para evitar que el estrés fisiológico reactive la vulnerabilidad.

Figura 6 – Huella latente y anestesia general

 

7. Documento de Planificación Anestésica y Analgésica

Historial relevante: Paciente en recuperación de adicción (abstinencia consolidada). Antecedentes de sensibilización en el sistema de recompensa.

Objetivo: Minimizar la reexposición a fármacos con alto potencial de reactivación dopaminérgica y prevención de recaídas.

7.1. Pautas Solicitadas para el Proceso Quirúrgico (En Quirófano)

• Estrategia Anestésica:

Solicitamos, en la medida de lo técnicamente posible, un enfoque de Anestesia Libre de Opioides (OFA) o de minimización estricta de opioides.

Preferencia por anestesia regional, local o bloqueos nerviosos periféricos para interrumpir la señal de dolor desde el origen.

• Coadyuvantes Sugeridos (No adictivos):

Uso de agonistas alfa-2 adrenérgicos (Dexmedetomidina o Clonidina) para el control de la respuesta simpática.

Perfusión de Lidocaína IV, Paracetamol IV o AINEs IV intraoperatorios.

Evaluables dosis subanestésicas de Ketamina o Magnesio IV como moduladores de receptores NMDA para evitar la sensibilización central.

• Premedicación Ansiolítica:

Evitar: Benzodiacepinas de rutina (midazolam) en la preanestesia salvo emergencia médica.

Alternativa: Ansiolíticos no GABAérgicos o contención no farmacológica.

Figura 7 – Fase preoperatoria

Figura 8 – Fase Intraoperatoria

7.2. Protocolo Analgésico para el Postoperatorio y Alta Hospitalaria

Analgesia de Primera Línea:

Cobertura multimodal a dosis fijas y por horario estricto (ej. Paracetamol 1g alternado con Dexketoprofeno/Ibuprofeno/Metamizol cada 6-8 horas).

Regla de administración: Pauta fija por reloj, nunca «a demanda» o «si hay dolor insoportable» (para evitar la asociación neuroquímica malestar-fármaco).

Manejo de Opioides de Rescate (Si fueran estrictamente indispensables):

Prescribir la menor cantidad de dosis posible.

Custodia externa obligatoria: Entregar la receta y los fármacos directamente al familiar/acompañante responsable: [Nombre del acompañante / Teléfono], quien administrará la dosis según horario.

Figura 9 – Fase postoperatoria

7.3.  Ajuste de Suplementación y Fármacos de Respaldo

• Tratamiento con N-Acetilcisteína (NAC):

Actualmente tomando / con intención de tomar NAC (1.200 – 2.400 mg/día) para estabilización glutamatérgica y protección microglial.

Consulta al cirujano: Confirmar si requiere pausa 48h antes de la cirugía por ligera acción sobre la agregación plaquetaria y reanudación en el postoperatorio inmediato.

• Soporte Neuromodulador No Adictivo (Postoperatorio medio):

Valorar uso de Magnesio Bisglicinato (noche) o Gabapentinoides a dosis bajas únicamente si existe componente de dolor neuropático o hiperalgesia.

• Notas de Compromiso para la Historia Clínica

«El paciente manifiesta explícitamente su voluntad de rechazar prescripciones de opioides menores o mayores para llevar a casa, salvo que el cirujano responsable lo considere un imperativo ético/médico no sustituible, en cuyo caso la administración será controlada por un tercero.»

Figura 10 – Matriz de contraste

Figura 11 – Contención logística

 

8. Tratamiento Farmacológico de Mantenimiento de la Abstinencia (Resumen)

(Orientado a consulta de Psiquiatría / Addicciones)

Fármacos Anti-Craving de Primera Línea (Aprobados y con Evidencia)

A partir de la cuarta semana de abstinencia, el objetivo ya no es evitar el síndrome de abstinencia agudo (delirium, temblores), sino apagar la señal de recompensa y la disforia de fondo:

8.1 Acamprosato (Campral):

Indicación: Es el fármaco de elección para la abstinencia consolidada. Modula la hiperactividad del glutamato y restablece el equilibrio GABA/Glutamato que el alcohol destruyó.

Efecto sobre la «presa»: Reduce el craving pasivo, el malestar de fondo, la disforia y la ansiedad que suelen aparecer a partir del primer mes.

Dosis habitual: 1.998 mg/día (2 comprimidos de 333 mg cada 8 horas: desayuno, comida y cena).

Ventaja: No metaboliza en el hígado (seguro si hay daño hepático previo) y cero potencial de adicción.

8.2  Naltrexona:

Indicación: Antagonista de los receptores μ-opioides.

Efecto sobre la «presa»: Bloquea la liberación de dopamina. Si por algún motivo ocurriera un consumo accidental («desliz»), la Naltrexona evita el chispazo de placer en el núcleo accumbens, impidiendo que el desliz se convierta en una recaída masiva.

Dosis habitual: 50 mg/día (1 comprimido diario por la mañana).

Precaución: Requiere analítica previa de función hepática (transaminasas).

 

9. Estrategia Coadyuvante de Reparación Neuronal (Mantenimiento)

Fármacos y suplementos no adictivos para estabilizar la fisiología de los receptores a partir de la semana 4:

9.1. N-Acetilcisteína (NAC):

Objetivo: Restablecer el transportador de glutamato GLT-1 en el núcleo accumbens para frenar impulsos automáticos.

Pauta propuesta: 1.200 mg a 2.400 mg diarios (ej. 1.200 mg por la mañana y 1.200 mg por la tarde).

9.2. Gabapentina o Baclofeno (Evaluables por el especialista):

Objetivo: Si persiste insomnio grave, labilidad emocional o ansiedad que tienta la recaída, estos moduladores GABAérgicos no benzodiacepínicos ayudan a mantener la calma neuronal sin generar la dependencia de una benzodiacepina convencional.

9.3. Soporte Vitamínico de Metilación:

Objetivo: Reparación de la homocisteína y neuroprotección.

Pauta propuesta: Complejo B (B1/Benfotiamina + B6 + B9 en forma de L-metilfolato + B12).

 

10. Guía Breve de Puntos a Hablar con el Médico en Consulta

Lleva anotados estos puntos directos para la entrevista con tu profesional de salud:

«Llevo más de 4 semanas en abstinencia completa y quiero pautar un tratamiento anti-craving a largo plazo para evitar recaídas.»

«Deseo valorar el inicio de Acamprosato (para estabilizar el glutamato) o Naltrexona como freno biológico.»

«Quiero añadir N-Acetilcisteína (NAC) a mi pauta diaria para ayudar a la recuperación de los transportadores de glutamato y reducir el impulso pasivo.»

«Solicito evitar prescripciones de benzodiacepina (diacepam, lorazepam) para el manejo de la ansiedad o insomnio en esta fase, prefiriendo alternativas no adictivas.»

 

11. Lo que logra la NAC usada sin otros fármacos

Si decides utilizar la NAC (a dosis de 1.200 a 2.400 mg/día) de forma aislada a partir de la semana 4 de abstinencia, la ciencia muestra que realiza un trabajo bioquímico real:

Amortigua el craving impulsivo por estímulos o estrés: Al restablecer los transportadores GLT-1 en el núcleo accumbens, la NAC limpia el glutamato que queda «suelto» en las sinapsis. Si sufres un pico de estrés, cansancio o un estímulo ambiental, la NAC actúa como un «freno hidraúlico», evitando que el cerebro dispare la búsqueda automática de alcohol con la misma violencia.

Reduce el estrés oxidativo y la inflamación de la microglía: Como precursor directo del glutatión, disminuye la inflamación cerebral que el alcohol dejó tras de sí. Esto suele traducirse en menor sensación de «neblina mental» y mejor regulación emocional básica.

Excelente perfil de seguridad: A diferencia de muchos psicofármacos, no genera dependencia, no afecta negativamente al hígado (al contrario, lo protege) y produce muy pocos efectos secundarios (principalmente leves molestias estomacales en algunas personas).

 

12. Las limitaciones de usar la NAC como monoterapia

Aunque la NAC es un gran regulador del glutamato y un reparador biológico, no cubre todos los frentes de la adicción al alcohol:

• No bloquea el placer endógeno (como sí hace la Naltrexona): La NAC no bloquea los receptores μ-opioides. Si en un momento de debilidad se produce un consumo accidental, la NAC no impedirá el «chispazo» de placer que produce el alcohol en el cerebro.

• No calma directamente la disforia GABAérgica (como el Acamprosato): En las primeras semanas/meses de abstinencia, el cerebro tiene un déficit severo de señalización GABA (el tranquilizante natural). La NAC no sustituye este déficit, por lo que si sufres de ansiedad física intensa o insomnio crónico, la NAC sola se puede quedar corta.

• Eficacia moderada en la prevención de recaídas masivas: En ensayos clínicos, la NAC en solitario ha demostrado ser muy eficaz reduciendo la intensidad del consumo y el ansia pasiva, pero no siempre es suficiente por sí sola para mantener la abstinencia absoluta en personas con dependencia grave o con alto nivel de estrés social/familiar.

Fuente: Recovery Research Institute

 

13. Conclusión y recomendación práctica

Si por decisión personal o indicación médica prefieres evitar psicofármacos convencionales (como Acamprosato o Naltrexona) y utilizar la NAC como único tratamiento oral:

Es una estrategia válida y con fundamento científico: Es infinitamente mejor que no tomar nada, ya que estará reparando activamente la maquinaria del glutamato y protegiendo el tejido cerebral.

Acompáñala de la «terapia no farmacológica» obligatoria: Al usarla sola, cobra doble importancia blindar el estilo de vida (ejercicio físico intenso para elevar BDNF y dopamina, higiene estricta del sueño y suplementación con Magnesio/Complejo B) y mantener apoyo psicológico o grupos de contención.

Mantén una actitud flexible: Si pasadas unas semanas con NAC percibes que el craving de fondo sigue siendo demasiado fuerte o la ansiedad te desborda, no lo interpretes como un fracaso: simplemente significará que tu circuito necesita la ayuda añadida de un modulador de primera línea (como el Acamprosato) durante un tiempo.

La N-acetilcisteína (NAC) no presenta interacciones farmacocinéticas significativas ni contraindicaciones graves con los inmunosupresores de uso habitual en el trasplante renal.

 

14. Interacciones por Fármaco

• Inhibidores de la Calcineurina (Tacrolimus, Ciclosporina): No modifica los niveles plasmáticos ni altera la vía de metabolización del citocromo CYP3A4 o la P-glicoproteína. De hecho, gracias a sus propiedades antioxidantes, diversos estudios sugieren que la NAC podría tener un efecto protector (nefroprotector) frente a la toxicidad renal propia de fármacos como el tacrolimus o la ciclosporina.

• Antimetabolitos (Micofenolato de mofetilo / Ácido micofenólico, Azatioprina): No influye en su absorción, metabolismo enterohepático ni eliminación renal.

• Inhibidores de mTOR (Sirolimus, Everolimus): No se han descrito interferencias ni alteraciones metabolómicas con el uso conjunto.

• Corticoides (Prednisona, Metilprednisolona): Compatibles, sin interacciones clínicamente relevantes.

 

15. Puntos a tener en cuenta en el paciente trasplantado

• Uso en Pruebas de Imagen (Nefropatía por Contraste): Es muy común que se administre NAC a receptores de trasplante renal antes de una tomografía (TAC) con contraste para proteger el injerto, siendo un uso seguro e indicado en contexto hospitalario.

• Monitorización de Niveles (TDM): Aunque la NAC no altera los niveles sanguíneos de inmunosupresores, ante cualquier fármaco que se añada, es buena práctica mantener los controles habituales de niveles de tacrolimus o ciclosporina definidos por el equipo de nefrología.

• Formulación Oral: Si se toma vía oral (mucolítico) y coincide con molestias gástricas provocadas por el micofenolato o corticoides, conviene distanciar las tomas para evitar malestar digestivo.

Figura 12 – Cirugía segura sin opioides

 

16. Archivos multimedia

Podcast: La anestesia despierta adicciones dormidas

Vídeo: Cómo operar sin despertar una adicción pasada

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